El juego y la realidad externa – Donnald Winnicott -

En gran medida el niño aprende a distinguir el mundo interno de la realidad externa mediante el juego. La mayor parte del tiempo que pasa despierto lo dedica al juego, el cual reviste suma importancia para su desarrollo integral. Como se dice a menudo, el juego es el trabajo del niño.El niño aprende a conocer la realidad, las características y leyes del mundo en que habita. Por supuesto que esa no es la finalidad consciente de sus juegos, sino que simplemente la realidad externa le ofrece la posibilidad de aprender.En los interminables juegos de imaginación en los que los niños imitan y se identifican con diversas personas que tiene importancia en su vida -la madre, el padre, el hermano o la hermana mayor o el conductor del ómnibus- o con cosas como autos o aviones, no sólo le produce satisfacción el hecho de sentirse por un momento grandes y adultos, sino que además ensayan varias versiones de lo que son papá y mamá.El juego es esencial como una ayuda para manejar sus propios sentimientos, vehementes, apasionados y a menudo contradictorios. En sus juegos el niño puede examinar una y otra vez, en el momento y el lugar que él elija y de la manera que desee, algunas situaciones de la realidad externa o de la vida interior de fantasía que lo han tomado por sorpresa y lo han dejado perplejo. Puede tratar de aceptarlas y adaptarse a ellas y pasar luego al problema siguiente. Si no logra superarlas plenamente, puede, al menos en sus juegos, dar alguna forma a sus confusos y abrumadores sentimientos.Muchas madres comprueban que si permiten a su hijo pasar un largo rato frente a la pileta de la cocina, colocando una silla, de manera que pueda alcanzar la canilla, el niño se queda muy satisfecho durante mucho tiempo. Algunos recipientes de plástico, que podrá usar para derramar agua de uno a otro, lo mantendrán ocupado y contento. El hecho de poder manejar la canilla y controlar el flujo de agua le proporciona una sensación de poder y un sentimiento de que es capaz de ejercer control, cuando quizá está luchando por controlar su vejiga.El juego también permite el desarrollo de la habilidad motriz, la coordinación y el equilibrio.

 

Donald Woods Winnicott  (1896-1971) Pediatra, Psiquiatra y Psicoanalista Inglés.